miércoles, 11 de noviembre de 2015

La historia del Rey Pinguino


He comenzado a escribir pequeños relatos, ya que me encantan los cuentos e historias, les dejo el primero de ellos,  espero seguir haciendo esta actividad y sea de su agrado.


El Rey Pinguino

En el principio de los tiempo cuando el mundo estaba envuelto en tinieblas, incontables días pasaban, pero el negro de la noche no cesaba y envolvía todo a su alrededor. Todos los seres vivientes estaban hundidos en este profundo abismo consumidos por la oscuridad donde no había un mañana. 
Hasta que un día se escuchó un rumor; que en algún lugar en el ártico, se postraba una inmensa figura que iluminaba todo a su alrededor, era un lugar tan puro y blanco donde la oscuridad era incapaz de subsistir.
Aquella criatura era un gigantesco pingüino con una hermosa corona sobre su cabeza, y todo a su alrededor se teñía de blanco. 
Este paraíso era una tierra de paz, cubierta por cristales y diamantes, un lugar que solo podría verse en sueños. Era un lugar tan puro que solo podía ser igualado por el noble corazón del gran rey.
El rey pingüino era el portador de la luz y sin importar en que lugar estuviera, hacia brillar todo a su alrededor cubriéndolo de cristales y nieve.
De todas partes del mundo los seres viajaban en busca de aquel que emanaba tal resplandor. Los que eran capaces de llegar a este lugar solo podían sentir felicidad. Una vez allí, todos jugaban y bailaban a su alrededor, ya que nada se comparaba con la sensación que les daba el estar cerca del rey.
Con el paso del tiempo, al escuchar las desgracias y el terror que cubría al mundo, el rey opto por hacer algo, así que emprendió un viaje para poder llevar la luz alrededor del mundo. Por donde fuera que el rey avanzaba dejaba a su paso un camino de cristales blancos y hacia caer del cielo una estela plateada que iluminaba todo lo que acariciaba. Poco a poco fue recorriendo el mundo, llevando alegría y esperanza a todo lugar que visitaba.
Sin embargo la oscuridad no estaba dispuesta a ceder, y comenzó a manchar y nublar la visión del rey, invadiendo su cuerpo poseyéndolo, tratando de corromper y destruir todo lo que había logrado. Su cuerpo empezó a oscurecerse, empezando así a perder la cordura. La maldición estaba lanzada y poco a poco se apoderaba de su cuerpo. Pasó por muchas penurias y dolores pero sin importar qué; el rey se mantenía firme.
 La oscuridad nunca  pudo llegar a su corazón, su pecho siempre mantuvo un color blanco, un reflejo de su corazón tan puro.
Con el paso de los años por fin pudo cumplir su misión. La oscuridad, al haber perdido la batalla, tuvo que retirarse. Así dio fin la era del terror. 
Todos estaban felices, el mundo se llenó de festejos y canciones, había comenzado una nueva era y con ello el gran rey volvió a su hogar y nunca nadie volvió a verlo de nuevo...

Aunque se dice; que aún sigue deambulando por el mundo, llevando alegría y esperanza donde sea necesaria, cubriendo todo con su brillo plateado.
Claro que esto es solo una historia, aunque algunos dicen que si pones atención cuando comienza a nevar; se puede escuchar un “quack”…


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